Los desmoldeantes se utilizan para facilitar la separación de piezas en procesos de moldeo, evitando adherencias entre el material y el molde y mejorando el acabado final de la pieza.
Su correcta aplicación permite reducir defectos superficiales, optimizar los ciclos de producción y alargar la vida útil de los moldes. Para ello, es necesario controlar la cantidad aplicada y asegurar una distribución uniforme del producto sobre la superficie.
En la mayoría de los procesos industriales, los desmoldeantes se aplican mediante sistemas de pulverización o spray controlado, donde la estabilidad del sistema y la repetibilidad de la aplicación influyen directamente en la calidad del proceso.
Criterios para elegir un sistema de dosificación
La elección del sistema depende del tipo de desmoldeante y de las condiciones del proceso.
- Tipo de aplicación (pulverización, spray, capa uniforme).
- Control de la cantidad aplicada sobre la superficie.
- Repetibilidad y estabilidad del proceso.

